Andy Warhol: Polaroid Self-Portraits

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Andy Warhol

Self-Portrait in drag, 1986

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Wednesday, June 6, 2012Wednesday, July 25, 2012


Madrid, Spain

Andy Warhol: Polaroid Self-Portraits

La fascinación del artista -del hombre- por su persona tiene quizá en Andy Warhol (1928-1987) uno de sus más preclaros ejemplos. Fascinado toda su trayectoria artística y humana por sí mismo, Warhol comenzó en 1963 a servirse de la inmediatez que, como a Francis Bacon, le proporcionaba la fotografía hecha en el fotomatón.
Warhol comenzó a utilizar su mítica Polaroid SX-70 Big Shot (aparecida en 1970) en la década de los setenta realizando series de retratos y autorretratos.
La espontaneidad y desgarradora inmediatez que proporciona la toma con la Polaroid y la idea de creación de una obra única mediante un medio mecánico (el juego de obra única y obra en serie) convirtieron a la Big Shot en el medio perfecto para Warhol que, como un poderoso mago, se apropió del objeto para situarse por encima de éste: de manera que asociamos y conocemos inmediatamente las sopas Campbell por los cuadros de Warhol o las cajas Brillo por las esculturas-objeto de Warhol, pensamos en Warhol al hablar de Polaroid. Su efecto llegó a tal extremo que la marca decidió continuar la producción de la máquina SX-70 Big Shot y sus componentes simplemente porque Andy Warhol la seguía usando.
Las exposiciones, tomadas casi todas a la misma distancia de un metro del modelo, muestran al artista ora sin pose alguna, con la mirada perdida o inquisidora hacia espectador, y directamente expuesto ante la máquina y al veedor, ora ataviado como una mujer con un cierto sentimiento de una belleza perdida que se intenta, vanamente, recuperar. La veintena de obras seleccionadas por Galería Cayón son verdadero testamento de Warhol y, en resumen, muestra de la fragilidad del hombre.