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La Galeria Carles Taché presenta, a partir del próximo jueves 5 de febrero y hasta finales del mes de marzo, la exposición Magnificient Obsession, primera muestra individual del artista Juan Carlos Bracho en la galería y también en la ciudad de Barcelona.
La exposición reúne su obra más reciente a la vez que traza un recorrido que atraviesa los (tres) grandes ciclos que configuran su trayectoria artística.
Desde los inicios de su carrera, Juan Carlos Bracho (Cádiz, 1970) ha indagado con mucho detenimiento sobre cuestiones como el espacio y nuestra vinculación a él, sobre las nociones de documento e imagen o, más recientemente, sobre las derivaciones contemporáneas del dibujo. El proceso creativo centra buena parte del interés de este artista y se convierte casi en un ritual que debe desarrollarse sin la premura que pudiera imponerse desde el exterior.
Dibujos, fotografías, instalaciones y videos conforman una muestra con referencias evidentes al paisaje en su sentido más romántico y también cartográfico.
Los dibujos, generados por acumulación y esfuerzo a base de rayas o trazos, no representan nada, sin embargo su esencialidad les confiere un enorme potencial metafórico que activa nuestro bagaje emocional y cuestiona nuestro modo de mirar.
El artista se apropia en sus últimos trabajos de la pantalla en tanto que soporte para la imagen y la convierte en piedra angular en esta exposición: los dibujos aparecen como proyecciones y sus videos se acomodan en las pantallas cinematográficas. El que mira, afirma Bracho, también proyecta y así se crea un cruce que propicia una búsqueda que nos interroga sobre nuestra propia mirada a través de la pantalla o sobre la omnipresencia de la imagen virtual.
Dos libros de artista permiten a Bracho en esta exposición reflexionar sobre la cuestión del tempo con el que nos enfrentamos a las imágenes, que al aparecer recogidas en un libro parecen casi imponer una lectura más pausada.
Al final del recorrido de la exposición una gran maqueta de una escultura (a escala 1:1) alcanza la tercera dimensión y libera de algún modo todo lo contenido a la vez que disipa los procedimientos habituales del artista abriendo nuevas vías de expresión.
La orientación del trabajo de Bracho ha desembocado actualmente en el uso del color, un uso moderado pero potente que se incorpora de una manera muy esencial utilizando sólo los colores primarios de la luz. De nuevo lo más puro concentra todo lo demás, y es que esta es la vía habitual de trascender que utiliza Bracho; poner las esencias en circulación y que el juego traspase los límites determinados.
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