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… De camino a París
Pablo Gargallo
Julio González
Juan Gris
Joan Miró
Pablo Picasso
Presentamos la exposición De camino a París que tendrá lugar en nuestra galería a partir del próximo miércoles 20 de mayo, y que ha sido comisariada por Juan Manuel Bonet. En esta ocasión queremos rendir un sincero homenaje a cinco de los artistas españoles que durante el primer cuarto del siglo XX iniciaron su particular peregrinaje a la capital de las artes y de las letras, instalándose en París durante un período más o menos largo. Así hemos seleccionado la obra de Julio González, Pablo Picasso, Pablo Gargallo, Juan Gris y Joan Miró que ordenamos dentro del discurso expositivo de acuerdo con la fecha de llegada de cada uno de ellos a la Ciudad de la Luz. Los diferentes ámbitos, y así se refleja en el catálogo de la exposición, reúnen la obra de cada uno de estos artistas, al mismo tiempo que se establece como eje de vertebración del conjunto el dibujo de Pablo Picasso Saliendo de la Exposición Universal realizado en 1900. Además de ser uno de sus dibujos más completos y tempranos que se conservan, esta obra representa el paradigma de la llegada a París de una segunda generación de españoles, que encuentran en el escenario de la Exposición Universal de París un primer escaparate de contacto con las tendencias artísticas más audaces e internacionales. Recordemos que Pablo Picasso expone en esta ocasión su obra Últimos momentos, actualmente en paradero desconocido.
En primer lugar, ofrecemos una importante selección de esculturas de Julio González, que llega por primera vez a París en el año 1899 y, fascinado por el amplio abanico de nuevas oportunidades que ofrece la ciudad, decide vender los talleres González de Barcelona y trasladarse de modo permanente a la capital francesa. Así, podemos contemplar desde su Masque acéré, realizada entre 1929 y 1930, hasta algunos bronces de sus más excelentes composiciones en hierro de la década de 1930, y como colofón un expresionista dibujo de su célebre Montserrat de 1941.
Continuamos con la presentación de la obra de Pablo Picasso, presidida por el magistral dibujo de 1900 anteriormente citado. El malagueño llega a París en octubre de 1900 en compañía de su gran amigo Carles Casagemas, donde residen por un período aproximado de tres meses. Entre las obras seleccionadas destaca además un Étude de raigambre cubista de 1943 y un pequeño óleo inédito de la célebre serie Mousquetaires realizado en 1967. Además añadimos en la parte final una interesante muestra de dibujos de temática erótica realizados durante la etapa postrera de su trayectoria artística.
Otro de los artistas españoles que abraza con gran entusiasmo la experiencia parisina es Pablo Gargallo, que llega por primera vez a la capital con una beca de estudios en 1903, momento en que conoce a Max Jacob y se apasiona por el estudio de la obra de Auguste Rodin. Nos es especialmente grato presentar en esta ocasión una nutrida selección de su obra, en la que combinamos obras como Femme au miroir -que manifiestan su particular recreación o “glosa” de la escultura clásica- al lado de otras como su David de 1934, en la que magistralmente expone su acercamiento más osado a las nuevas tendencias de la escultura de vanguardia.
A continuación concedemos un apartado muy especial a la obra de Juan Gris, el segundo de los maestros españoles que influyen decisivamente en la deconstrucción cubista de la forma durante la década de 1910. Llega a París en 1906 y se instala en un estudio del Bateau-Lavoir. En esta selección presentamos desde un insólito bodegón de 1909 -previo a la adopción de los postulados cubistas de Picasso y Braque- hasta un soberbio óleo de grandes dimensiones, Guitare et compotier; realizado en Céret en diciembre de 1921, en él podemos descubrir su
más personal interpretación del Cubismo sintético, alejándose de los axiomas del Cubismo más ortodoxo a partir aproximadamente de 1918.
Y finalmente concedemos un último apartado a la obra de Joan Miró, artista que visita por primera vez París en 1919, momento en que conoce a Pablo Picasso y Maurice Raynal. No obstante, no es hasta dos años más tarde, en 1921, cuando se instala en la capital francesa. Presentamos una selección de pinturas y dibujos, en la que destacan las obras realizadas durante las décadas de 1930 y 1940, entre las que sobresalen un espléndido Dibujo-collage, realizado en 1934 y la composición Sans titre de 1949.
Se ha editado un catálogo para la ocasión en el que presentamos un artículo del comisario de la exposición Juan Manuel Bonet, en el que se trata de modo exhaustivo la experiencia de los artistas españoles en París durante la primera mitad del siglo XX, además de estudios de cada una de las obras.
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… on the way to Paris
Pablo Gargallo
Julio González
Juan Gris
Joan Miró
Pablo Picasso
Paris, capital of the nineteenth century and of modern art, was a city that during the second half of that century and the early years of the twentieth possessed the same capacity that today, at the start of the twenty-first, New York has for attracting artists from all over the world. Accordingly, even though Spain had opened an Academy in Rome in 1873, it was inevitably Paris, and not the Italian capital, that attracted the attention of most Spanish artists. Paris has always been, of course, a window for Spain. An absolutely decisive moment—albeit indirectly—in the evolution of a Spanish Paris was the year 1897, in which an establishment called Els Quatre Gats, created by a group of friends (Pere Romeu, Santiago Rusiñol, Miquel Utrillo and Ramón Casas) in imitation of Le Chat Noir and others in Montmartre, opened its doors in the central Carrer de Montsió in Barcelona, on the ground floor of an Art Nouveau building by Josep Puig i Cadafalch. Els Quatre Gats: like the embassy of a certain Paris, in the Catalan capital. (…)
The arrival of Spanish artists in Paris:
We wish to present our group of artists in accordance with a chronological order that corresponds to the date of their first contact with and/or move to Paris. In keeping with this order, the works of each of them are presented by respecting their chronology or date of creation. In this way, we can verify that the expectation aroused by the world capital of the arts in our Spanish artists begins in the last few years of the 19th century and gets quickly stronger during the two first decades of the 20th.
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